14.12.07

Documento Historico 18/05/2003

Desperté, sentía dolor, un dolor insoportable en el pecho. Abrí mis ojos y grite, con una expresión de dolor y algo de confusión en mi rostro. Grite fuerte como esperando que alguien viniera a auxiliarme. Miraba hacia todos lados sin moverme, sentía que estaba recostado en una especie de colchón y note que estaba dentro de una tienda, una tienda que no era del estilo clásico de mi pueblo.
Sin moverme de ninguna manera escuchaba gritos, explosiones y estruendos tales como si se derrumbara una pared y otros sonidos que se escuchaban como miles de troncos cayendo a un río golpeando con las rocas. Sin duda lo que escuchaba era una batalla.
Grite una vez mas, seguía gritando cuando entra una mujer y se acerca a mí. Estaba vestida con ropas ligeras y con unas mangas de cuero aparentemente de res, tenía la cara quemada y con cicatrices, cubierta con un velo de género blanco. Extraño por que en mi pueblo las mujeres tienen prohibido cubrirse la cara, exceptuando en su boda. –Cambrius. Dijo la mujer. Un hombre se levanto, lo supe por que sonó su armadura, guiado por el sonido gire la cabeza hacia la derecha. Vi al hombre, llevaba ropa de cuero, una malla de acero y guantes y botas de hierro. –No se que fue lo que dijo, mi lord, también me lo dijo cuando llegue aquí. Comento el hombre de armadura. –Esta herido mi lord, esta humilde amazona me curo cuando yo estaba herido y lo curara a usted, solo esta pidiendo 6 piezas de oro a cambio ¿tiene usted esa cantidad mi lord?
-Por supuesto que si, ¿por quien me tomas?¿por un pobre campesino? Le respondí, un poco exaltado por el dolor. –Ahora, pídele a la amazona que me cure por favor.
Sin ninguna clase de anestesia o somnífero me saco rápidamente la flecha del pecho, la flecha causante de mi dolor. Luego tomo unas hojas y las froto en la herida. Traté de levantarme pero la amazona hizo un gesto con las manos, las movía de arriba a abajo luego las junto y las puso en su mejilla. Con eso pude comprender que quería que durmiera. El soldado reitero –Será mejor que duerma hasta mañana mi lord, para que sane más pronto su herida. –Gracias señora ecsita y gracias soldado, tomare sus consejos y me dormiré. Dije un tanto confundido, pues no entendía por que me decía “mi lord”.


En la noche desperté debido a que me sentía incomodo. Note que la batalla no se estaba efectuando o talvez habría terminado.
Me levante del colchón, tome una antorcha apagada, con la luz de la luna podía observar ropas a los pies del colchón. Las reconocí como mías y me las puse. Luego, por seguridad, me puse una armadura de bronce que encontré.
Salí de la tienda, el dolor ya no me seguía, prendí la antorcha en una fogata. Observé a mi alrededor, estaba en un bosque de robles, avía un par de cuerpos humanos muertos y una catapulta destruida, pisadas y huellas de un gran ejercito y un par de huellas de catapultas o arietes. A unos 500m vi un cuerpo moverse, corrí hacia el, le pregunte que pasaba, lo primero que dijo fue -¡Mi lord!, ¡Dios me a salvado!, por favor, estoy herido, lléveme donde la anciana ecsita. No dude y tome al agonizante hombre, lo lleve a la tienda y lo recosté en el colchón donde yo dormía. –Cálmate y duerme, mañana la amazona te curará. Le dije. El se durmió y yo intente hacer lo mismo.

En la mañana desperté de último, salude al soldado y llame a la amazona. Antes de que llegara saque de mi bolsa 6 piezas de oro. Cuando ella llego se las pase y le demostré con un abraso que me sentía agradecido, la anciana ecsita sonrió luego miro en sus manos y contó una por una las piezas y me las devolvió – ¿Porque me las devuelves?, pregunte, ella levanto 9 dedos, luego levanto 3 dedos y señalo al soldado, levanto 3 dedos y me señalo y luego levanto otros 3 dedos, sumando 9, y señalo al soldado herido. Entonces comprendí que la anciana cobraba 3 piezas de oro por curar a alguien, yo estaba pagando solamente mi salud y la del soldado que encontré herido y comprendí que el otro soldado intento engañarme. Después de pagar a la ecsita tome una espada y apunte al soldado –Nadie trata de engañarme soldado, pagaras con tu vida la confusión ¡Desgraciado! Exclame sin temor, en cambio, con la expresión que tenia note que el si tenia miedo, y respondió –Por favor no me mate mi lord, se que tiene amnesia y soy el único que puede ayudarle a recordar. Por solo 3 piezas de oro seré su fiel mano derecha señor. No le respondí, pague las 3 piezas a la anciana y monte un caballo, el soldado exclamó-¡Gracias mi señor, muchas gracias!

Ya habíamos avanzado unos 10km cuando le pregunte -¿Cual es tu nombre soldado? –Vestes señor, se escribe w-h-e-s-t-e-s. Respondió -¿y cual es mi nombre whestes?
-¿su nombre señor? Usted es Atila, “El Poderoso Rey De Los Hunos” usted se auto nombró “El Azote De Dios” señor. Solo con este dato recordé todo.
Nos dirigíamos al imperio romano de occidente luego de pasar por diversos pueblos, destruyéndolos y saqueándolos. Ahora estamos en haunvok, un pequeño pueblo al suroeste de Rusia, aquí nos reuniremos con mi ejercito.
En este momento estoy escribiendo esto en mi tienda, whestes esta cuidando la entrada, mi milicia se esta preparando para la batalla y yo, nuevamente, luego de terminar esto que escribo con pluma y papel, empezaré a planear la estrategia con que derrotare a roma.

1 comentario:

E.P.V. dijo...

Hola !

Hace tiempo n ohabía revisado tu Blogspot, ya que no me había encontrado con la magia de tus letras. Me alegra que hayas decidido continuar tu buena carrera de escritor.

SObre el texto dejame decir que sin duda es un documento historico, de esos que influenciaran a muchas mentes del futuro y el pasado.

Gracias por haber impregnado en un papel mi vida. Es tan horrible cómo las anecdotas de este relato tan llamtivo, siniestro y curpulento.

XD!

Adiós !