4.2.10

Esta Ciudad Está Llena 04/02/10

Luego de intentar toda la mañana alargar mi sueño, despierto gracias al ruido de las maquinas. Los taladros no dejan de sonar y la gente grita para hacerse escuchar, intentan ponerse sobre el ruido de la locomoción colectiva y las maquinas que arreglan las calles, las rocas saltan a las ventanas y más de una se rompe y yo, solo tuve que despertar. Hice cola para el baño, algunos no aguantan y solo entran a limpiarse y cambiarse los overoles. Inician los trabajos de reconstrucción, el dinero está inyectado y la gente no falta, todos tienen en sus manos un martillo, una pala o una guadaña y todos trabajan al mismo tiempo para reducir el excesivo ruido. Intentando llevar un ritmo mientras uno tras otro bus para y avanza, llevando y recogiendo gente y cuando uno no se alcanza a subir grita para que el chofer lo escuche pero el lleva la radio a todo volumen para no escuchar los vidrios quebrarse y el bostezo de aquel que recién se levanta. Roca tras roca molida, las grúas levantan los metales y explosivos hacen volar los escombros más grandes, uno que otro brazo salta y le cae a aquel que espera para hacer parar el bus y la gente grita y se asusta pues hubo uno que pudieron rescatar que ahora sus brazos vuelan sobre los demás que lloran y ruegan por ser escuchados bajo la tierra, pero es imposible pues el lloriqueo tapa el ruido de la gente que grita para hacerse escuchar sobre los taladros. Y en esta situación esperamos que entiendan que no basta con hacerlo fuerte, mientras al lado nuestro cae otra y otra bomba que intenta opacar el sonido de las fuertes turbinas de los quizás quinientos aviones que pasan sobre el sonido de los chóferes que cantan su canción favorita. Mientras caen cajas de provisiones y cajas de recursos y una que otra bomba.

Termino de cambiarme de ropa y tomo un martillo, me uno al ritmo de los que pican la piedra y mientras cae otra bomba, mientras otro niño llora, mientras otra radio suena, mientras otro vidrio se rompe, mientras otro bus pasa, mientras otra extremidad vuela, mientras otro trabajador bosteza, mientras otro chofer canta, mientras otro avión pasa, mientras otro tira la cadena, mientras otro taladro rueda, mientras otra persona grita, me doy cuenta de que esta ciudad está llena.

Despierto muy tarde luego de haber alargado mi sueño para descansar más, me levanto, voy al baño, me visto, salgo a buscar el diario que está en su bolsa y en el patio hay zorzales saltando para atrapar un gusano y una que otra tórtola cantando, un niño feliz pasa en bicicleta y me sonrío de la tranquilidad de mi barrio, vuelvo adentro, me tomo un café mientras veo tele, pongo las noticias...


[Dedicado a Karolina Carrasco]

2 comentarios:

Karolainn dijo...

Uf que heavy
la cagaste,
Tengo q decir q me estresó, y me dió una pena enorme, porque lamentablemente es lo que pasa todos los días en nuestra cuidad vaga, nadie escucha nada, nadie hace nada,

Pero lo mejor de todo es despertar en la tranquilidad de mi cama
Las mañanas de pajarillos
Creo q te entiendo bastante
Gracias por dedicarme el escrito a sido un lindo gesto =)

trigo trod dijo...

Juraba que era sobre Haiti.

Me gusto eso medio Cortazar de enumerar, aunque para estresar mas hubieras quitado las comas. Eso agota al que lee, transmitiendo la idea.

Pero aun asi esta interesante wn.

Saludos

P.S.. las tildes han sido omitidas de forma intencional xD